martes, 25 de agosto de 2009

Del haraquiri de Dalport al apadrinamiento tripartito




La noche del pasado viernes 21 de agosto se cerró el telón a la tragicomedia inventada por Vicente Soriano, una farsa, un iluso castillo de naipes, una pantomima. Fuimos testigos del suicidio de 'Inversiones Dalport SA' -la dilapidación de un circo montado desde la mentira y la falsedad-, al no abonar los archiconocidos 46 millones de euros para suscribir legalmente su cuota de poder accionarial y convertirse de una vez por todas en nuevo dueño, con poder de decisión, del VCF SAD. Ha pasado a tener -aún sin pagar- un pírrico 5,03% del total de las acciones chés, es decir, no tendrá opción de manejar el club de Mestalla, afortunadamente.

Al día siguiente de confirmarse el punto y final a la pesadilla Dalport, el Valencia anunció la maniobra magistral -que podrá gustar o no, podremos compartirla o no, pero ha sido una de las decisiones más coherentes de la plana mayor en estos últimos meses- de finiquitar de un plumazo la dudosa segunda ronda de la ampliación de capital, evitando toda especulación sobre quién podría hacerse con un alto porcentaje e intentar otro abordaje al ansiado poder valencianista.

Será la 'Fundación VCF' quien compre el sobrante -un 72%-, a través del préstamo de 75 millones de euros solicitado a la entidad bancaria Bancaja -como no-, el cual ha sido avalado por la mismísima Generalitat Valenciana -circunstancia esta que puede levantar ampollas y ser un claro agravio comparativo para el resto de sociedades anónimas deportivas valencianas-, mediante el cual pasará a ser el nuevo máximo accionista del VCF.

La fórmula consistirá en poner a la venta paquetes accionariales de un valor de 50.000 euros -inmediatamente después de que la Fundación efectúe la compra oficial- y dentro de unos 5 ó 6 meses una oferta pública masiva, donde habrá posibilidad de adquirir paquetes de pocos títulos para el accionista minoritario. La Fundación se reserva el derecho exclusivo de decidir a quién vende los títulos y en qué porcentajes -se esfuman así las conjeturas sobre la posibilidad del regreso de Soler & Cía.-.

El Valencia CF aportará a la Fundación 3,5 M€ para que se quede con algunas acciones -y no se quede en mero puente-, por lo que cada uno tendrá su parte del pastel; la Fundación con porcentaje accionarial y Bancaja con su correspondiente beneficio del mencionado préstamo.

Desconozco qué habría pasado si no hubiesen venido al rescate estos 3 organismos, pero se agradece al menos su implicación con el club valenciano, intereses aparte. Hemos sido apadrinados en el último momento y cuando más lo necesitaba la entidad valencianista.

Desaparecido del mapa el espejismo Dalport SA, ahora Silla tendrá que rendir cuentas al grupo de accionistas a los que les compró los títulos, y Soriano le exijirá a la empresa uruguaya lo que crea conveniente, pero todas estas guerras sucederán lejos de la órbita ché, eso es lo importante, además de la ya oficial desvinculación total de Juan Bautista Soler del VCF.

Para bien o para mal, comienza una nueva era en el Valencia CF SAD, punto y aparte a todo lo anterior, donde el reparto de los títulos ha tenido y tendrá un definido carácter democrático, por lo que no habrá una persona física que imponga el caciquismo en un club de fútbol tan importante como el nuestro.

Me quedo con la frase de Manuel Llorente: "Aquí ahora manda el fútbol, no las acciones".


VCFBlog

5 comentarios:

Juan Al dijo...

Me quedo con la frase de Manuel Llorente: "Aquí ahora manda el fútbol, no las acciones".

Eso es más que falso

Mario Selma dijo...

@Juan Al
El tiempo dirá si es falso o no, si es beneficioso o no para el club, pero al menos no habrá un único amo del VCF y, de momento, se ha recuperado un mínimo de coherencia y línea de trabajo. Han desaparecido las guerras internas y la crisis institucional ya no es el principal tema de la entidad. Como digo, de momento. Habrá que dejar que trabajen y ya después criticar o exigir cambios.

Visto lo visto, los actuales dirigentes son lo menos malo.

CHEdigital dijo...

Como comento en mi entrada, la idea es buena pero la ejecución es complicada. Vivencias pasadas me obligan a mantenerme a la espera y ver como se desarrollan las cosas, Las palabras “paz social” aún me suenan a utopia, no lo puedo evitar

Anónimo dijo...

A mi no me gusta pagar con mi dinero los despropósitos de una S.A.

Noé Hernández dijo...

Soy optimista, pienso que esto va a ser bueno para el club. A ver si es verdad que el poder del club no recae sobre un solo accionista. Saludos.